Crucero Survival Zombie. Rumbo a Ibiza. 25, 26 y 27 de Septiembre
Próximamente, el relato de una historia única, vivida por primera vez en alta mar, en todo el mundo.
Fotos y vídeos, pondrán visualización a las palabras que narren lo ocurrido, espero encontrar las adecuadas para poder expresar todo lo que experimentamos, sentimos y vivimos durante aquella aventura.
Espero que podáis envolveros en la historia tal y como yo lo hice.
Os dejo unas pinceladas de lo que encontraréis más adelante.
¿Qué pasó en el crucero Zombie?
Todo empezó un viernes por la noche, el 25 de septiembre del 2015, para ser más exactos.
Un grupo de amigos, experto ya en escapar de las invasiones zombie, producidas por los focos de infección provocados por WRG y acontecidos durante varios años atrás, por toda la geografía española, decidimos embarcar rumbo a Ibiza, para descubrir la seguridad y confort, que nos ofrecía una isla libre de infección, o al menos eso pensábamos...
Por propia experiencia sé, que las cosas nunca ocurren como tendrían que ocurrir, y aunque estés preparado o alerta a todo lo que pueda pasar, las experiencias reales, y vividas en primera persona, sorprenden y superan con creces, toda expectativa o idea preconcebida que te hayas podido formar.
De izquierda a derecha: Fer, Jesús, David, Yolanda.
Durante el embarque, el ambiente era tenso, a la par que emocionante, divertido, atentos a cualquier imprevisto pero dejándonos llevar, sin saber lo que nos podríamos encontrar.
Pasamos varios controles, para comprobar que no estábamos infectados, que nuestros billetes eran correctos, que no éramos ningún infiltrado de la resistencia.
Las comprobaciones de WRG, eran exhaustivas, cualquier medida es escasa ante la posibilidad de que un infiltrado, infectado o amenaza andante, se cuele entre los 300 pasajeros que compartían la ilusión de salir de una península cada vez más peligrosa, rumbo a un paraíso libre de una putrefacción que se resiste a desaparecer.
Los soldados de WRG, en su empeño por mantener la situación bajo control, atemorizaban al pasaje, con preguntas, revisiones físicas y médicas, a las que no te podías negar a realizar, o recibías un disparo en la sien, para tener la seguridad de que no volverías de entre los muertos.
Yo misma sufrí el acoso implacable de su supuesta seguridad eficiente.
Aunque lo más impactante fue una escena que presenciamos, con unos compañeros que parecían estar infectados y pretendían subir a bordo, lo impactante fue saber, que tus propios compañeros eran los primeros en pedir sus cabezas, y de no ser por el control externo de WRG, exagerado sí, pero constante en realizar bien su trabajo, más de uno se hubiera quedado en tierra, y lo que es peor, el caos se hubiese desatado antes, mucho antes de que fuese necesario, pues la reacción al miedo de los humanos, es mucho más temerario, que los peligros a los que nos enfrentamos.
Sin embargo supimos que aquella aventura que estábamos a punto de experimentar, no podía acabar bien, pues unos especimenes infectados, y encadenados, eran subidos a bordo, para ser estudiados, pues por mucha seguridad que tuviesen, de ninguna de las maneras, llevar infectados durante el viaje, podía ser buena idea.
A continuación os dejo un vídeo resumen, para que os hagáis una idea de lo que me gusta exponer con palabras.
Embarque en el crucero zombie
Alquitrán, Youtuber de Survival Zombie (canal oficial)
Nos cuenta su experiencia en paralelo, del Crucero Zombie.
Survival Zombie 29# Edición. Lozoya del Valle (Madrid). 15 de Agosto
Con el cambio de quincena del mes de agosto, Luna Nueva, 2015. Todo puede pasar.
Un hermoso pueblo de la sierra madrileña, Lozoya del Valle, acoge una multitud de supervivientes en la plaza principal, frente al ayuntamiento.
Esta edición de supervivencia zombie, ha resultado sin duda alguna, una de las experiencias más brutales, en intensidad, de las vividas hasta el momento.
Me resulta fascinante que un pueblo tan pequeño y acogedor, haya podido capturar tanta cantidad de personajes, una locura desatada vivida de cuerpo presente, con un recuerdo inolvidable de principio a fin de la aventura.
Aunque muchas de las pruebas estaban cercanas entre sí, las estrechas calles de piedra, sumado a la multitud de zombies que aparecieron desde el primer momento de la noche, hacía el tránsito, prácticamente imposible, sin apenas escondrijos, con la única alternativa de sobrevivir, esquivar y salir corriendo, recorrimos más kilómetros a la redonda, con el cuerpo a rebosar de adrenalina, de lo que podía haber imaginado mi organismo.
Escena Inicial
Todo empezó en la plaza del Ayuntamiento sobre las once de la noche.
Gritos de terror provenían desde la parte delantera de la plaza, junto al escenario.
Nos acercamos para ver qué pasaba.
Un loco peligroso, con su atuendo ensangrentado, como si de un animal se tratase, era arrastrado con una correa al cuello, de esas que se usan para cazar perros callejeros. En la oscuridad de la noche, sólo alcanzaba a escuchar sus alaridos, gruñidos terroríficos escupían ráfagas de sangre. Las personas les abrían el paso dejando un pasillo que accedía hasta el escenario.
El doctor Salas, responsable del centro psiquiátrico de donde toda la locura que experimentamos, parecía haber escapado esa oscura noche de allí mismo, nos explicó la gravedad del asunto.
Entre abucheos del público, escéptico a sus palabras, nos comunicó la huída de varios pacientes, locos peligrosos, entre ellos "Sonriente", psicópata asesino, que no dudaría en dejar libre el contenido de un maletín que había robado, según Salas, con la cepa más peligrosa de un virus sanguinolento, causante de la transformación de los seres humanos, en algo no tan humano.
Nuestro objetivo: recuperar el maletín. Pero ante todo, sobrevivir, algo que se convirtió básicamente en una misión imposible, desde el minuto uno.
A continuación os dejo un pequeño vídeo, que muestra visualmente mis palabras.
SZ 29# Edición. Escena Inicial.
Todos empezamos a correr sin rumbo fijo, intentando dar con alguna pista de por donde empezar a buscar, 4 calles desembocaban en la plaza y nosotros fuimos a salir justo por una en la que vimos una horda de zombies acercase hacia nosotros, desviandonos por una de las estrechas y pedregosas calles del pueblo, volvimos a salir a la plaza del ayuntamiento, y está vez dos zombies vestidos de naranja, con cadenas, (todo indicaba que estuvieron recluidos en algún momento cuando todavía estaban vivos), no dejaban títere con cabeza, implacables corrían hasta la obtención de alguna presa comestible.
Prueba 1
Corriendo sin descanso de un lado al otro del pueblo, entre las calles que veíamos libre de amenaza zombie, llegamos sin saber cómo, al final del pueblo por su lado oeste, y pensando que ya estaríamos a salvo, justo en una esquina junto a la carretera, una avalancha de supervivientes se dirigieron hacia nosotros, gritando, ¡¡¡¡Zetaaaaa, corred!!!! Así que sí, nos dimos cuenta que justo ahí debía de haber una prueba, La Casa de La Cultura, se convirtió en ese preciso instante en nuestro primer objetivo a atravesar.
El objetivo le teníamos claro, el problema es que no había forma de acceder a su interior, hordas de zombies te acorralaban entre las estrechas calles del pueblo, Zetas super corredores, incansables en su empeño de atraparnos, no parábamos de dar vueltas al rededor del recinto, sin poder acercarnos lo más mínimo, sólo había transcurrido una hora de noche y yo me sentía totalmente abatida, agotada, sentí que iba a ser devorada antes de empezar. Pero era demasiado pronto para darnos por vencidos, así que unas cuantas carreras, unos cuantos minutos de silencio escondidos para no ser vistos, algo más de paciencia, y... atentos para no desperdiciar la oportunidad, en un momento de distracción y caos, conseguimos por fin llegar hasta la puerta de la Casa de la Cultura.
El doctor Salas se encontraba en su interior, con un arma entre sus manos, muy alterado, se sentía atrapado, nos dijo que teníamos que encontrar a los pacientes que se habían escapado, que estaban repartidos por todo el pueblo, que sería fácil encontrarlos, pues su frenético estado de locura los haría visible, a lo que yo pensé, "¡pero será por frenética locura! ¡Si el pueblo entero está sumido en el más frenético caos! ¡Sólo locos (como nosotros) se atreven a cruzarlo!", y después dar con Sonriente y quitarle el maletín y añadió, antes de encontraros con Sonriente, aseguraos que tenéis todas las pistas que necesitéis u os matará. Para terminar nos dijo que la única forma de salir de allí, era por una habitación que se encontraba detrás de él, no tenía luz, y creía que alguien o algo se encontraba en su interior, así que debíamos encontrar la salida a oscuras y sin hacer ruido. Al entrar, nos costó unos minutos en adaptar nuestra visión a la penumbra que nos rodeaba, pero enseguida nos dimos cuenta de una ventana entreabierta al final de esa gran sala, pero también nos percatamos de algo que se movía, oíamos como se arrastraba por el suelo, unos gemidos se escuchaban cada vez más cerca de nuestros pies, así que era el momento de movilizarnos si queríamos salir de allí con nuestra vida intacta.
Lo conseguimos fácil pero excitantemente, pues estaba con un grupo de confianza, con experiencia, y todos sabíamos exactamente lo que teníamos que hacer.
Una vez en el exterior proseguimos nuestra aventura, muchas sorpresas nos íbamos a encontrar esa larga noche de verano.
Prueba 2
De nuevo teníamos que adentrarnos en el centro del pueblo, los zombies de naranja estaban por todas partes, ellos y un paciente escapado del psiquiátrico recubierto de sangre, que nos persiguió incansablemente por una carretera desoladora, y que al final consiguió atrapar a un compañero del grupo, fueron sin duda los peores, los mejores, los más terroríficos zombies que nos encontramos en aquel infierno.
No sabemos muy bien cómo, pero esquivando a unos y a otros, acabamos frente al convento, en pleno centro del pueblo, cuando otro paciente, escapado del psiquiátrico, gritaba pidiendo ayuda, con huesos humanos entre sus manos, evidentemente era alguien que nos convenía ayudar y aprovechamos para acompañarlo al interior de ese viejo edificio.
Nos dijo que había perdido una llave, una llave que abría una cajita que contenía su más preciado tesoro, nos explicó, que al otro lado de la puerta del hall donde nos encontrábamos, había varias habitaciones, y que su llave estaría en alguna de ellas, sin embargo él no se atrevía a buscarla, porque algo más, peor que él mismo, pululaba en su interior. Esta vez éramos varios grupos encontrados ante un mismo problema, siendo tantos seguramente nos resultaría más fácil encontrar la famosa llave, pero... qué equivocados estábamos, con tanta gente, era difícil no hacer ruido y siempre hay alguien que enciende la linterna en el momento más inoportuno, pues una furiosa Zombie se abalanzó sobre aquel pobre infeliz, que tuvo que dar por finalizada su tan apreciada vida, por cometer un simple error de principiante (no dejéis de leer los Consejos Prácticos para una Survival Zombie). El resto aprovechamos su desafortunado destino, para buscar la llave, mientras seguía siendo devorado por la zombie.
Al final de un pasillo en una habitación igual de oscura que las anteriores, en la repisa de una ventanuca, un pequeño tubo luminiscente, nos reveló el objetivo a encontrar, cogimos la llave y se la entregamos a aquel siniestro paciente perturbado, para que abriese su cajita, la cual, contenía restos de órganos humanos, mientras se relajaba toqueteándolos, nos dijo unas palabras que deberíamos comunicar a Sonriente, si lo encontrábamos, pero al igual que el doctor Salas, nos volvió a repetir, que antes de contactar con él, tendríamos que asegurarnos de haber reunido antes todas las pistas.
Esas palabras eran:
"Luna sonriente en cuarto menguante se volverá blanco pálido"
Después nos dijo que buscásemos a Eduardo en las inmediaciones de la piscina municipal.
Prueba 4
Así que allí nos dirigimos, a las afueras del pueblo, deseando escapar algo de esas calles tan estrechamente mortales, por la cantidad de zombies que encontrabas por el camino.
Cuando por fin dimos con Eduardo, tristemente nos contó que a su compañera Patricia no le quedaba mucho, no dejaba de silbar una canción de "the sound of music", la de "My favourite things", por lo visto era la canción que silbaba el doctor Salas cuando trataba con los pacientes.
Entonces nos mandó buscar a María, una infiltrada entre las hordas del pueblo, la reconoceríamos por un velo ensangrentado que llevaba en la cabeza, ella nos diría qué hacer.
De camino nuevamente a las tripas del averno, mis glándulas empezaron a segregar adrenalina, simplemente por saber que nuestra siguiente misión consistía precisamente en meternos en la boca del lobo, ¡cómo diablos íbamos a contactar con nadie que se hiciera pasar por una de esas criaturas!
Prueba 4 y 5
En fin, mientras buscábamos a María entre las calles del pueblo, dimos con Demetrio, un loco melenudo, con una pala en la mano, que nos atrajo hacia el interior de un cochambroso pajar, que daba más miedo que se nos cayese encima que la siniestralidad de sus paredes teñidas de rojo. El loco era simpático, pero estaba como una cabra, nos dijo que tenía que arreglar aquel lugar, que le ayudásemos a barrer, escoba en mano, todos allí barriendo, no fuera a ser que se le cruzase los cables y nos diera con la pala en la cabeza, una chica recibió una llamada telefónica, y aquel simpático desequilibrado, dijo al que se encontraba al otro lado del teléfono, que dejase a la chica en paz, que se encontraba en medio de una misión muy importante, y le colgó el teléfono. Todos anonadados seguimos barriendo sin rechistar, hasta que Demetrio decidió que hacía falta agua para que aquello resultase eficiente, pero no el agua que le ofrecimos de nuestras botellas, tenía que ser agua de "La fuente de los 4 cañamos" y sacarnos una foto, para demostrarle que no le engañábamos. No tuvimos más remedio que ir en busca de esa fuente, si queríamos que nos siguiera ayudando. Por suerte, o por desgracia, por el camino, nos topamos con la horda en la que María estaba infiltrada, tuvimos que escapar de ella, pero ya la teníamos localizada, en un momento en que vimos cómo María se quedaba rezagada de la horda, aprovechamos para hablar con ella, nos dijo que para su cuerpo ya no había remedio, pero que fuésemos a la hermita para rezar por su alma, ya teníamos otro punto donde acudir, pero antes teníamos que conseguir el agua de la fuente, que se encontraba a pocas calles de donde nos refugiábamos en esos momentos, además si nos resultaba complicado ahora, cuánto más entrada la noche, más seres de esos y más difícil nos resultaría conseguirlo. Con hordas y hordas de zombies por todos lados, apenas tuvimos unos segundos para llenar la botella y sacar la foto, antes de que el flash alertara a aquellos seres de nuestra presencia, pues se nos tenía que ver bien en la foto, y una vez hecha, pies para qué os quiero, y a correr se ha dicho, porque puede que estas hordas no fueran demasiado veloces, pero siempre había un Zeta corredor cerca, dispuesto a facilitarles su presa.
Tras dar de nuevo con Demetrio darle agua para limpiar y enseñarle la foto que casi nos cuesta la vida, nos dijo, otras palabras para decirle al psicópata peligroso cuando le viésemos; "a Sonriente le tranquiliza ver que la Luna llena es de color rojo como la sangre".
También nos dijo que el ayudante del doctor Salas, se encontraba en un camino, que encontraríamos junto al lago, dejándolo a nuestro lado izquierdo.
No esperamos más y fuimos a buscarlo, ya que la otra misión, la de la hermita, se encontraba mucho más lejos y en dirección opuesta.
Prueba 6
Había transcurrido ya, más de la mitad de la noche, el tiempo apremiaba. Encontrar el lago fue fácil, ahora lo del camino, fue más complicado, el primer camino que tomamos, nos llevó directamente al agua, nos dimos cuenta que era un centro recreativo de piraguas, y el siguiente camino, en principio en sentido correcto, no nos llevaba a ningún lado, anduvimos casi un par de kilómetros, para que os hagáis una idea, media hora de reloj a paso ligero, estábamos en medio de la nada y sin ningún Zombie a la vista, sin Luna, sin apenas luz, eso sí, con un paisaje espectacularmente hermoso, tranquilo, con el lago a nuestro lado izquierdo y las luces del pueblo a nuestras espaldas, de hecho pensamos en darnos la vuelta, no parecía haber foco de infección en esa zona. Pero en ese momento, nos encontramos dos supervivientes, una pareja sevillana, que había sobrevivido al foco de infección que se dio en Granada un par de semanas antes, nos dijeron que ese camino daba la vuelta y te llevaba nuevamente al pueblo, ya que anduvimos la mitad del camino, podíamos seguir por si acaso, y... menos mal que lo hicimos, un poco más adelante, vislumbramos destellos de luz, seguimos andando y de repente un camino de señales luminiscente se presentó ante nuestros pies, lo seguimos y nos llevó frente al ayudante del doctor Salas, que tenía a un zombie retenido, le disparó un dardo tranquilizante y nos dijo que nos acercáramos con cuidado, le revisásemos bien, porque teníamos que dar con una tarjeta identificativa. Una vez la tuvimos, se la entregamos al ayudante, y nos dijo que buscásemos al doctor Salas en la casa de la cultura, le intentamos explicar que esa misión ya la habíamos hecho, para que nos dijera otra pista o misión para buscar, pero el zombie se empezó a levantar y tuvimos que pegarnos otra carrera hasta que conseguimos dejarlo atrás.
Gracias a que sabíamos otro sitio donde buscar, "La Hermita" para rezar por el alma de María, teníamos rumbo a donde dirigirnos, si no, otra vez a perder tiempo hasta dar con alguna prueba, intentando sobrevivir en el intento.
Prueba 7
La Hermita se encontraba realmente lejos, más de una vez he pensado en comprarme un podómetro, para saber todos los kilómetros que soy capaz de recorrer en una sola noche, pero en fin, con un dolor de pies espantosos, cómo si hubiese estado bailando con tacones toda una noche, con las rodillas machacadas como si perteneciesen a una persona mayor, y con la adrenalina a tope, como si estuviese sobreviviendo, no sé yo como deciros, ¡ah sí! a un apocalipsis zombie en toda regla, os he dicho ya que esta, ha sido la experiencia más brutalmente intensa de las vividas hasta ahora, pues eso, que intentando llegar a la dichosa hermita, los zombies no paraban de aparecer por todas partes, y huyendo de ellos, al igual que muchos otros, de repente nos perdimos, y dimos con dos supervivientes más, que se encontraban en nuestra misma situación de encontrar la hermita y se añadieron al grupo, un padre y su hijo de 13 años, era la primera vez que experimentaban una supervivencia zombie, así que bravo por ellos, que seguían vivos a estas alturas de la noche.
Así, nuestro grupo, en nuestra crazy aventure, una pareja de Sevilla, un padre y su hijo, y nosotros, seguimos adelante, hasta que en mitad de un camino nos encontramos con un loco con una maza, al que todos llamaron "el loco del martillo" se encontraba bajo la luz de una farola y sin Zetas en las inmediaciones, bajamos la guardia porque le teníamos al final de la calle a unos pocos pasos de nosotros, y nos sentimos a salvo por haber dejado atrás a los zombies, error de principiante avanzar sin asegurarse de que no hay zombies escondidos, al llegar al final de ese callejón oscuro con fachadas de piedra, justo encima de un muro de piedra, como si de una gárgola se tratase, un reguero de sangre nos salpicó desde las alturas, de un salto espeluznante se situó detrás de nosotros y a penas tuvimos unos segundos para alcanzar la zona segura del loco, Damián, dijo que se llamaba. Nos dijo que le demostrásemos que no éramos uno de ellos, o nos machacaba allí mismo con su martillo.
Nuestro benjamín del grupo, se empeñó fehacientemente en demostrar que no era un alienígena, pues eso era lo que Damián pensaba, que eran esas criaturas, e hizo todo lo que ese loco le ordenó, quizás un poco por temor a que le machacase la cabeza, pero al final, entre su valiente actuación y junto con una foto de un zombie que le enseñamos para demostrarle que no éramos igual que ellos, le convencimos y nos dijo las esperadas palabras que buscábamos:
"recordad a Sonriente que la Luna creciente se teñirá de azul pálido".
Cómo convences a un loco con una maza
de que no eres un Zombie
Teníamos que seguir nuestro camino hacia la hermita, pero antes era necesario escapar del zombie górgola que se había encalomado de nuevo en lo alto de un muro, estrategia a seguir, usamos al más rápido del grupo para que atrajera al zombie por un lado, mientras los demás íbamos por el otro, gracias al trabajo en equipo, la habilidad exprés de un compañero, y el buen uso de los walkis para encontrarnos después de la separación, la huída fue todo un éxito.
Prueba 8
Cuando llegamos a La Hermita, una muchedumbre de supervivientes esperaban el turno de poder hablar con Alicia, otra paciente desequilibrada, con ganas de jugar con seres peligrosos. Y para que la espera fuese más amena, qué menos que echarnos unas carreritas para escapar de los Zetas que andaban sueltos en las inmediaciones. Corre que te corre, y masacre tras masacre, uno de cada diez supervivientes, cayeron en menos de treinta minutos.
Cuando por fin pudimos hablar con Alicia, nos hizo formar un círculo, se colocó en el centro y con un machete en la mano, empezó a girar sobre su propio eje, y todos dimos un paso atrás por si se le escapaba el machete, después nos dijo que tenía un amiguito, "mordisquitos" le llamó, se encontraba deambulando por la parte de atrás de la hermita con un oso de peluche en su mano, y nuestra misión era conseguir arrebatarle el preciado juguete a ese ser inferno. Con cautela, un par de valientes consiguieron el osito de peluche, sucio y mordisqueado y se lo entregaron a Alicia, ella a cambio, nos dijo otras palabras para decirle a Sonriente cuando le viéramos:
"La Luna Nueva le agrada saber que se vuelve negra"
Después nos comentó, que un líder de la resistencia merodeaba por la plaza del pueblo, y decidimos ir en su busca.
Prueba 9
Al llegar a la plaza del Ayuntamiento, sólo un edificio público tenía luces en su interior, la biblioteca del pueblo, evidente era la ubicación de nuestro objetivo, pero fatídica misión el poder atravesar esa plaza infestada de zombies. No había forma de cruzarla sin que te atrapasen. De repente vimos a un chaval de unos 16 años, no más, que desde una de las calles opuestas a nuestra posición, se introdujo a la velocidad de un rayo, zafándose por los pelos a lo matrix, ¡hay que ver la elasticidad de la juventud! Y aprovechamos todos los supervivientes escondidos en los alrededores, para salir en misión de estampida, corriendo por nuestras vidas para llegar de una pieza a la biblioteca. No quise mirar atrás, no sé a cuántos perdimos por el camino, pero sé que mi grupo llegó intacto hasta el lugar.
El miembro de la resistencia con un sombrero de vaquero, nos apuntó con machete en mano, y nos dijo que sólo atendería a aquellos que llevasen ocho sellos en su pasaporte, el resto tuvo que abandonar la sala y seguir cumpliendo misiones en el exterior.
Después nos dijo que no quedaba tiempo, teníamos que encontrar a Sonriente y quitarle el maletín como fuera. Había sido visto por última vez en la piscina municipal. Si no conseguíamos hacerlo en menos de media hora, teníamos que dirigirnos al patio del convento, donde se celebraría la escena final.
Prueba 10
Al salir de la biblioteca, nos encontramos con el problema de siempre, una plaza repleta de zombies, y está vez no podíamos esperar, tras salir de la biblio, el vaquero cerró la puerta y sálvese quien pueda.
Todos corrimos, esquivamos Zetas y nos escondimos cuando pudimos, gracias a los walkis nos reencontramos sin incidencias e hicimos recuento de supervivientes y balance de la situación. Tras el caos, la pareja sevillana había desaparecido, y el padre y el chico se habían separado, del padre no sabíamos nada, pero el chaval se quedó con nosotros, como teníamos que encontrar a Sonriente en la piscina municipal, nos dirigimos hacia allí para ver si nos encontrábamos con los demás, y cuando llegamos, el acceso a Sonriente estaba limitado por un par de Zetas que no dejaban títere con cabeza. Aguardamos la llegada del resto del grupo, aparecieron los sevillanos y nos comunicaron que habían pillado al padre del chico, en ese instante otro grupo de supervivientes aparecieron con Sonriente y el maletín en su poder, les pregunté y me dijeron que Sonriente se lo entregó cuando les dijeron los colores de la Luna en cada fase lunar, y lo llevaban al convento, tan cerca y tan lejos de la victoria, decidimos dirigirnos al convento con los demás, para ver cómo se resolvía la trama.
Escena Final
El doctor Salas tenía arrodillados a 3 pacientes de los fugados esa noche, esos mismos que nos habían ayudado con las palabras que debíamos comunicar a Sonriente. Los pocos supervivientes que llegamos hasta el final, no creíamos ni una sola palabra del doctor, abucheos le llovían por todas partes, y nadie tenía intención de silenciar sus pensamientos, hasta que Eduardo hizo aparición en escena, silbando esa cancioncilla, que semanas después seguía sonando en mi cabeza. Un duelo de silbidos protagonizaron sus labios, unos llenos de arrogancia y otros ahogados en tristeza. Eduardo comunicó la muerte de Patricia al doctor Salas, al que no pareció importarle lo más mínimo. Pistola en mano, Eduardo amenazó a Salas, le suplicó que pidiera perdón, por lo que le había hecho a Patricia, y tras observar la indiferencia del doctor, acabó disparándolo repetidas veces hasta quedarse sin munición.
El vaquero de la resistencia hizo su aparición, le quitó a Eduardo el arma de sus manos y nos dijo que teníamos que seguir luchando.
Una avalancha de zombies aparecieron a nuestras espaldas, y cuando todo parecía haber acabado bien, nos dimos cuenta, que aquello, no había hecho más que empezar de nuevo.
Las pesadillas siempre se repiten.
Survival Zombie 26# Edición. Madridejos (Toledo). 11 de Julio
Mes de Julio, Toledo. Calor infernal en el pueblo de Madridejos, noche del sábado 11, una multitud de personas se ven atraídas hacia la plaza del pueblo, debido a una series de muertes sospechosas.
Mi curiosidad innata me lleva directamente hacia los hechos para averiguar lo ocurrido.
Escena Inicial
Nada más entrar en la plaza, abarrotada por supervivientes, madridejenses, soldados de WRG, detectives y médicos, sabes que algo va a pasar, y no precisamente lo que puedas esperar.
Tres cuerpos yacen cubiertos por sábanas sobre el escenario frente al ayuntamiento.
Soldados de WRG, armados hasta los dientes, impiden que nadie se acerque.
La multitud se impacienta, expectante a lo que pueda pasar.
Supervivientes expertos, inexpertos, todos dispuestos a correr en un momento dado, mezclados con lugareños, gente de paso, se concentran cada vez más y más, aumentando el peligro de caos, ese caos que se llegua a desatar cuando la tormenta se avecina, pudiendo explotar en nuestras narices.
Un grupo de hombres de la ley, 2 detectives y una doctora, intervenían entre la gente, seleccionando sujetos al azar, para someterles a inspecciones médicas rutinarias, según ellos.
Desde luego, todavía no había ocurrido nada especial, pero la tensión se respiraba en el ambiente.
A continuación os dejo un pequeño vídeo, que muestra visualmente mis palabras.
SZ 26# Edición. Inspección Médica.
Cuando empezó lo realmente importante, la explicación de esas misteriosas muertes, la gente incrédula al peligro que estaban a punto de experimentar, se rieron y mofaron de la situación, pero todo cambió cuando, en medio de la exposición de los hechos, una voz misteriosa de mujer, se apoderó del audio, nos advirtió que todos acabaríamos muertos esa misma noche, y que esos seres que los dábamos por fallecidos, habían vuelto desde el mismo averno para acabar con nosotros. La gente ya no se reía, sorprendidos, asustados, empezamos a correr sin rumbo, para empezar a buscar a la sospechosa, culpable de aquel infierno que desató, sólo entregándola a las autoridades, podríamos salir con vida de allí.
SZ 26# Edición. Escena Inicial.
Mi compañero David y yo, no sabíamos qué hacer, por donde empezar a buscar. Es importante tener un punto de inicio, que te marque una ruta, para no perder el tiempo vagando de un lado al otro del pueblo, con esas criaturas sueltas por sus calles.
Había un punto de partida cerca de allí, en el mismo centro, pero todos se dirigían hacia ese mismo lugar, y con tanta gente intentando acceder a esa prueba, era más que evidente, que los zombies se sentirían atraídos hacia tanta aglomeración de cerebros humanos, así que desistimos de intentarlo, y nos dirigimos hacia las afueras del pueblo, donde escuchamos, que había movimiento en un parque cerca del check in.
Prueba 1
Desde luego fue una elección acertada.
Mientras todos se dirigían al centro del pueblo, nosotros íbamos en dirección opuesta, era demasiado pronto para que la infección se hubiese extendido, por lo que a penas encontramos peligro durante el recorrido.
Esas calles solitarias dejaron de estarlas según nos íbamos acercando al parque, un Zeta bordeaba el perímetro, espantando a todo aquel que se acercaba lo suficiente para querer acceder en su interior, idea que no parecía tan buena al averiguar que dentro, los zombies parecían vagar a sus anchas, 8 o 10 Zombies pude contar, así a groso modo.
De repente una chica empezó a gritar y a llorar, me acerqué a ella, Cristina me dijo que se llamaba, me pidió ayuda, me suplicó que me adentrara en ese parque infecto de criaturas, para encontrar a su amiga Alba, hacía mucho que no sabía de ella, y no se atrevía a volver a las entrañas de ese parque maldito.
Me advirtió que tendría que llegar hasta el final del recinto, que anduviese despacio pero con cautela, que un movimiento en falso les haría reaccionar.
Localicé a mi compañero de aventura y nos adentramos en el mismo infierno, yo empecé a caminar por el centro del camino de tierra, dirigiéndome justo entre medias de esos seres, con pasos cortos y esquivos, silenciosos pero realmente angustiosos, pues a penas estaban a un par de metros de mi persona, a punto estuve un par de veces de echar a correr, menos mal que contuve la respiración y continué avanzando, sin prisa pero sin pausa. David eligió una ruta entre los árboles, escondiéndose entre arbusto y arbusto, parecía seguro, pero demasiado ruidoso para el oído zombie, ruido de hojas secas y ramas partidas al ser pisadas, alertaron a los Zetas de la ubicación de mi compañero, de repente 5 zombies le rodeaban, y con una gran zancada salió de entre los arbustos y se apresuró a entrar en un círculo de protección donde se encontraba Alba. Momento de distracción zombídica que yo aproveché para acelerar mis pasos y llegar al mismo lugar, zona segura, al menos durante algunos minutos.
Allí se encontraba Alba, mal herida, con un mordisco muy feo en el brazo, nos dijo que para ella no había salvación, que le dijéramos a Cristina que siguiera adelante, nos selló el mapa, nos indicó la ubicación de otra amiga suya, Sandra, y nos dijo que habláramos con ella, que últimamente se había intentado suicidar cortándose las venas, y que la dijéramos que lo sentía mucho, que una noche de borrachera se acabó liando con su novio. A lo que yo pensé, ¡venga ya! Quiere que le digamos a una suicida que su amiga se ha liado con su novio, ¡y qué más! O se acaba matando de una vez por todas, o lo que es peor, acaba matando al mensajero, en este caso, nosotros. Así que teníamos todo el camino, para pensar cómo abordar la situación, pero lo primordial era salir de allí lo antes posible, pues Alba era cada vez menos humana, y sus palabras eran más similares a los sonidos incongruentes de esos seres que seguían esperando a que saliéramos de nuestra zona segura, zona que dejó de ser segura cuando Alba con voz de ultratumba gritó ¡corred!
Y de nuevo tuvimos que atravesar ese infernal parque, pero por suerte para nosotros, varios grupos estaban intentando llegar hasta nuestra posición, con tanto barullo, está vez nos resultó mucho más fácil llegar hasta la entrada, donde nos encontramos con Cristina y le contamos lo ocurrido.
Prueba 2
Esquivando zombies, jugadores, coches y demás infortunios que nos encontramos por el camino, llegamos al Petril, ubicación de una misión literalmente suicida.
Un muro rodeaba la plaza, y al girar la esquina un zeta se topó de frente con mi cara de sorpresa, menos mal que mis vivos reflejos estuvieron más rápidos que los suyos, me di media vuelta y salí pitando doblando de nuevo la esquina, subiendo unas escalerillas de dos en dos peldaños, y acabé frente a Sandra, a la que reconocí por ver cómo se apuntaba con una pistola a la cabeza.
Yo me la esperaba con algún cuchillo para lastimarse, algo que sólo le hiciera mal a ella, si no te acercabas demasiado, pero adiós mi plan de soltarla la bomba y retroceder un par de pasos por si decidía atacarme.
Así que de perdidos al río, acercamiento verbal, palmadita en la espalda, palabras de ánimo, para reconfortarla, y una vez cogido confianza con ella, le comuniqué la pérdida de su amiga Alba, al menos como ser humano, a lo que ella reaccionó poniéndose la pistola en la cabeza de nuevo, diciendo que ya no había nada por lo que seguir viviendo, pero le dije que tenía un mensaje de su parte, un mensaje de arrepentimiento, y le solté la bomba, realmente se enfureció, como era de esperar, no sabía si dispararía, pero la frene diciéndola que toda esa rabia la podía emplear para buscarla y vengarse, y mientras por el camino, acabar con más seres putrefactos de esos. No sé si la convencí, pero el ofrecerla una alternativa al suicidio pareció tranquilizarla.
Me indicó un lugar en el mapa dónde encontrar a su amiga Patricia, quizás ella podría ayudarla.
Me levanté y me puse en marcha. Vi a David hablando con el agente García y me uní a la conversación para ver si me enteraba de algo más, pero fue más bien al contrario, ellos buscaban la información que nosotros pudiésemos ofrecerles, le comunicamos lo poco que sabíamos y continuamos nuestro camino.
Prueba 3
Al llegar al lugar indicado, todo se complicó por momentos, en medio de una plaza, Patricia con un arma en la mano, se encontraba de pie, junto a un pozo, donde tenía atado al novio de Alba, gritando que acabaría con él, si no reconocía ser el padre del hijo que esperaba, desde luego, ese chico, seduciendo a tanta chica a la vez, tenía merecido el final que le tocase sufrir, ya sea a manos de Patricia, o a bocados por los zombies, algo no muy difícil de ocurrir, pues una horda de zombies deambulaban a sus anchas por toda la plaza, no había forma de poder acercarse a ellos.
Un grupo cada vez más numeroso de supervivientes nos íbamos aglomerando en las inmediaciones a la plaza, buscando alguna estrategia para distraerlos y poder llegar al pozo. Creo que sin duda alguna, esa fue la prueba de más difícil acceso, que encontré. Media hora de reloj pasó, hasta que pude encontrar un hueco viable por donde colarse entre supervivientes, gente paseando, y Zombies pululando. En cuanto me encontré junto a Patricia, nos pusimos al día, yo le conté lo de sus amigas y ella me dijo que el pasado ya le daba igual, que no le importaba lo que le sucediese a aquel picha brava, que sólo quería dinero para poder sacar adelante a su futuro hijo, tras una larga conversación y algo de dinero, convencimos a Patricia para que soltase a su amante, a condición de que se hiciera responsable de sus actos. A cambio, nos selló el mapa y nos indicó, que había un grupo de rebeldes, escondidos no muy lejos de allí, quizás si los encontrábamos, nos podrían ayudar con nuestra misión de dar con la voz femenina y misteriosa, responsable de aquella situación infernal.
Prueba 4
Si alguien más sobrevivió a la experiencia, seguramente se encontró por el camino al Zombie de naranja, y sabe lo difícil que resultaba esquivarlo, yo me encontraba escondida tras un árbol, esperando a que pasara de largo, sabía que no me había visto, pero como si olisquease mi temor a ser descubierta cada vez se encontraba más cerca de mi posición, lo bueno de ir en equipo, es que justo en estos instantes de peligro, es donde una mano amiga, puede salvarte la vida. David escondido detrás de un coche un poco más adelante de mi posición, hizo algo de ruido sin desvelar su escondite, lo justo para desviar su atención y alejarlo de mi cada vez menos seguro elemento de bloqueo visual.
Una vez esquivando el peligro, avanzamos con cuidado, dejando a aquel ser que siguiese buscando, hasta que otro grupo de humanos llamara de nuevo su atención.
De repente un par de soldados de la resistencia nos sorprendieron tras un callejón, nos dijeron que estaban montando una barricada, y que necesitaban ayuda para mover unos contenedores, el problema surgió cuando tras moverlos, un par de seres despertaron de su letargada posición, atrapados entre los contenedores, esa barricada no parecía que fuese a ser muy eficiente, nos sellaron y nos indicaron otro lugar en el mapa dónde encontrar a otros compañeros suyos, para que fuesen a ayudarlos.
Como pudimos, nos zafamos de los Zetas que no pararon de perseguirnos hasta estar bien alejados de aquel callejón.
Prueba 5
Nos costó bastante atravesar todo el pueblo, pero al final conseguimos dar con la posición indicada, un soldado encalomado en un muro nos hizo señales hacia una puerta por detrás del recinto, por donde podríamos entrar a buscarlo.
Ciervo, nos dijo que se llamaba. Le contamos lo ocurrido con sus compañeros de la barricada, pero nos comunicó que se las tendrían que apañar ellos solitos, pues la situación no paraba de empeorar por momentos, cada vez más zombies se apoderaban de las calles, y el número de supervivientes que les combatían no paraba de menguar.
Una compañera suya, Jojo, había quedado atrapada en el interior de la estación de autobuses, sin suministros, si le ayudábamos a llevarle una garrafa de agua, ella quizás nos ayudaría a nosotros. Asomándonos por encima del muro, esperando el momento en que ningún ser nos impidiera salir de allí, echamos a correr con la garrafa a cuestas, con la mala suerte de que un Zeta nos vio salir y empezó a perseguirnos. Yo pude esquivarlo fácilmente porque, el objetivo de aquella criatura fue mi compañero David, portador de la pesada garrafa, nos separamos y no sabía si había conseguido escaparse, gracias a los walkis, después de unos eternos minutos, escuché la voz de David, por el auricular, ¡qué alegría! seguía con vida, nos reunimos y nos dirigimos hacia la estación de autobuses.
Tuvimos que bordearla y entrar por la parte de atrás para poder esquivar a la pequeña horda de zombies que vimos acercarse por un lateral de la plaza.
Una vez a salvo en el interior, Jojo nos agradeció aquel suministro de agua, revelándonos la posición de Charly, el jefe Alfa de la resistencia.
De nuevo partimos en busca de otra pieza más, para resolver la forma de poder salir de Madridejos con vida.
Prueba 6
Encontrar a Charly no fue difícil, esquivar zombies, algo más complicado, pero lo realmente duro de aquella prueba fue el factor tiempo.
El jefe Alfa nos comunicó que había un desertor, Omega, él poseía un código para activar una bomba, que se usaría como último recurso, para hacer volar el pueblo por los aires y eliminar así todo factor de riesgo, humano y no humano, ¡hay que ver qué drásticos son estos militares rebeldes!
El caso es que ese código cambiaba cada hora, y faltaba 40 minutos para el cambio horario, así que aquella misión se convirtió en una misión exprés.
El recorrido de ida, aunque nos equivocamos de calle, y fuimos por el trecho largo, tuvimos la ventaja de no encontrar ningún ser de esos que nos suelen fastidiar la enorme caminata, que se empeñan en que recorramos en cada prueba a realizar.
Omega se encontraba sentado en unos columpios, con un fusil entre sus manos, y una zombie bailarina, que no tenía intención de abandonar aquel lugar.
De repente un par de chavalitos aparecieron por allí, ingenuos ante la posibilidad de que aquel ser de frágil aspecto, no fuera capaz de alcanzarlos, cometieron el fatídico error de provocarle. Momento que aprovechamos para situarnos frente a Omega. Realmente estaba tocado psicológicamente, dijo mogollón de palabras sobre la resistencia, y ninguna era algo bonito. No había forma de persuadirlo para que nos revelase el código, lo único que funcionó fue prometerle que usaríamos el código, para hacer detonar la bomba y acabar con la resistencia.
Justo antes de escapar, me fijé en un vehículo de WRG, me acerqué para mirar en su interior, pero el soldado me apuntó con el arma y la Zombie bailarina apareció justo cuando el soldado me encañonaba con su fusil, me tocó salir corriendo, menos mal que aquel chiflado no hacía asco a soltar un buen disparo, y la bailarina acabó abatida.
¡Toca correr!
SZ 26 Bailarina Zombie
Seguimos corriendo, pues a penas quedaban 20 minutos para el cambio de código. Sin más percances por el camino, llegamos hasta Alfa y le enseñé el brazo donde Omega me habían apuntado el código.
Charly nos comunicó, que él se encargaría de activar la bomba si fuese necesario, pero que siguiésemos investigando la manera de salir de allí con vida. Nos selló el mapa y nos dijo un lugar donde acudir.
Prueba 7
Zona caliente, así se llama a una zona infectada, muy peligrosa y con probabilidad de acabar mal, pero que muy mal.
Así era el lugar donde teníamos que acceder, un colegio plagado de todo tipo de criaturas, neutrales (gente ajena al juego), potencialmente infectados (grupo en el que nos encontramos los supervivientes) y no muertos (grupo que no necesita presentación, ¿verdad?)
Un Zeta descamisado, me las hizo pasar extremadamente mal, persiguiendome, incluso cuando conseguí doblar la esquina y esconderme en un soportal que me salvó la vida, pues esperé a que pasara de largo, sin darse cuenta de mi desaparición repentina, sin embargo salí demasiado pronto de mi escondrijo, el Zeta se giró y emprendió su empeño en atraparme. Mi compañero oculto no sé dónde, me habló por el walki, me observaba, me dijo ¡corre, corre! y en la siguiente calle que puedas ¡gira!, que viene una horda justo de frente tuya. Acorralada pensé que había llegado mi hora, pero por suerte, esa pequeña calle en la que giré, desembocó en una calle principal, donde paseaban muchas personas y pude ocultarme entre la gente, aminorando mi paso para no desentonar, cómo si los zombies no fueran conmigo. Una mezcla de suerte, habilidad para maniobrar rápidamente y agudeza mental para reaccionar ante una posible solución improvisada, fueron la fórmula para salvarme de una muerte segura. David y yo nos reunimos de nuevo y conseguimos entrar en el colegio.
Dentro, una becaria con una bata blanca, nos dijo que en el interior de un aula, un paciente ensangrentado, poseía una valiosa información que debíamos sonsacarle a su perturbadora y atormentada mente.
A oscuras en un rincón, como un niño asustado, acurrucado en el suelo, me encontré a aquel hombre, con las manos en la cabeza tapándose los oídos y silbando una canción. Cada vez que intentaba acercarme a él con palabras, cambiaba de posición y vuelta a empezar. Decidí acompañar sus silbidos musicales con los míos, eso parecía tranquilizarle, el problema es que a mí no se me da muy bien silbar, por lo que a base de fiu, fiu y turú, turú, conseguí tararear la melodía que salía del silbido de sus labios.
SZ 26# Edición.
Prueba del silbido.
Tras ganarme su confianza, me llevó a un baño, y dijo que buscase. Unas palabras se encontraban ocultas en el lateral de una bañera, "Ella nos pincha, ella nos ata, ella nos pega y nos maltrata, odio tanto su peo como su bata", las apunté y sin alterarlo demasiado, porque aunque más apaciguado, seguía dando mucho miedito, salí de aquel aula y le entregué la información a la becaria.
Nos selló y nos indicó dónde podíamos encontrar a la doctora, responsable de todas esas atrocidades que había provocado a sus pacientes.
Prueba 8
Con la noche cada vez más avanzada, las calles cada vez estaban más vacías, al menos de seres neutrales, porque el número de zombies, no paraba de incrementarse.
Cuando al fin llegamos junto a la doctora, nos dijo, que ella ya no era así, que había cambiado, sabía que había hecho mucho mal, pero que estaba dispuesta a enmendar sus errores, ayudando a todo aquel que la necesitase.
De hecho, una mujer mal herida, yacía en el suelo, quejándose de dolor. La doctora nos pidió que nos acercásemos a ella y la convenciésemos para que se dejase evaluar por ella.
Yo me acerqué, hablé con ella, pues ya me había convertido en una experta en cuestiones sentimentales, negociando las informaciones relevantes, esa mujer me dijo que tenía frío y le puse mi chaqueta por encima, después de un rato conversando, me dejó que le echara un vistazo a su brazo, del que tanto se quejaba, y observamos que tenía una gran herida, parecía un mordisco infectado, y en ese momento la dejamos en mano de la doctora. Ésta nos dijo, que tenía que ir con el agente Carrasco a determinar una muerte en el Campo de Fútbol del pueblo, pero que no podía ir y abandonar a esa mujer a su suerte, que fuésemos nosotros de su parte y se lo comunicarnos al inspector.
Así que nos selló y emprendimos nuestro camino nuevamente.
Prueba 9
Por el camino vimos cómo algunos Zombies rodearon un vehículo que se detuvo en un semáforo, asustando a sus ocupantes, sorprendidos, flashes de fotografía salían de su interior.
Esa distracción, nos facilitó el acceso al recinto que buscábamos.
Cuando entramos al campo de fútbol, el detective Carrasco se enfadó por no traer a la doctora con nosotros, pero al final nos ofrecimos a reconocer el cadáver, y se tranquilizó. Nos dijo que buscásemos alguna marca identificativa para poder averiguar de quién se trataba. Él nos esperaría en su mesa de trabajo, pero que si ocurría algo, ya podíamos correr, porque su arma ya no tenía munición.
El campo, estaba totalmente a oscuras, y sin poder usar nuestras linternas, no sabíamos por donde empezar a buscar, sin embargo un destello brilló al fondo del campo, según nos acercamos vislumbramos un bulto, algo tapado con una manta térmica, de esas que parecen hechas con papel de aluminio, inspeccionamos el cadáver en busca de alguna señal identificativa, y encontramos un tatuaje en uno de sus brazos, pero justo en ese momento, el cadáver gruñó, se incorporó y del susto, casi nos caemos de espaldas, de nuevo un sprint, ¡pies para qué os quiero!, y a correr se ha dicho. David me sacaba una considerable ventaja. Mis virtudes, no son exactamente las carreras de larga distancia, y quedaba un buen trecho para poder alcanzar la puerta de entrada, sacando aliento de no sé dónde, sprinté entre la oscuridad y sin tropezar, ya que suele ser algo común en mi patosa forma de correr. Al llegar con el Zeta pisándome los talones, y que gracias a que no era un súper corredor, no logró alcanzarme, descubrí que ni David, ni el agente Carrasco se encontraban allí, la puerta estaba cerrada, y el zombie me acorraló detrás de la mesa del detective, otro gruñido escuché acercase por el campo de fútbol, David me comunicó a través del auricular del walki, que rodeara la mesa y fuera hacia la puerta, que él estaba al otro lado esperando para abrirla y cerrarla inmediatamente después de que yo la atravesase. En una maniobra que yo denominaría de misión imposible, conseguí zafarme de uno e inmediatamente después de otro zombie, que por décimas de segundo, no consiguieron atraparme.
Le dijimos al detective lo del tatuaje del cadáver, bueno del reciente Zombie. Nos dijo que ese tatuaje pertenecía a un compañero suyo, que teníamos que ir en busca del agente García y comunicarle lo sucedido. Nos selló el mapa y nos dijo que éste se encontraría en la ludoteca del pueblo, sin más indicaciones, nos pusimos en su busca.
Prueba 10
Menos mal que encontramos una pareja muy amable y nos indicaron el lugar que andábamos buscando, no se encontraba muy lejos de allí, pero ápices de luz asomaban entre los árboles del final de la calle, señal de que se acercaba el final de la aventura, por lo que debíamos apresurarnos.
Al llegar, descubrimos a un grupo de 5 personas que habían llegado los primeros, justo antes que nosotros, por lo que se convertían automáticamente en los vencedores de esta edición.
Les felicitamos y me llevé una fotografía que me hice con ellos para el recuerdo.
Les dejamos saboreando su victoria y nos metimos en busca del agente García, para que nos explicara la misión que teníamos que realizar. Nosotros seríamos los últimos en realizar esa gran hazaña.
Nos explicó que habían localizado a Ágata, hija de un millonario empresario, causante de todo aquel embrollo desatado en la localidad de Madridejos. Nuestra labor era entrar en la ludoteca, matar a toda criatura que nos encontrásemos por el camino, con unas armas de soft combat que nos habían entregado, encontrar a Ágata y sacarla de allí como fuese.
El camino estaba lleno de obstáculos y repletos de esos seres, que iban saliendo poco a poco de las aulas, según atravesabamos un oscuro pasillo.
¡Zas! ¡Pom! ¡Trasca! De uno en uno, o de tres en tres, fuimos abatiéndolos hasta dar con esa desequilibrada mujer, que esperaba tranquilamente, tumbada en un sofá, cómo si no fuese con ella todo lo que estaba pasando a su alrededor. Con la mirada oscura y el brillo de sus pupilas amarillas, parecía que nos fuese a fulminar mediante un rayo proveniente de sus ojos. Intentamos convencerla por activa y por pasiva de que nos acompañase al exterior y arreglar lo que había provocado, pero no había manera de que entrase en razón. De nuevo esos alaridos que desgarraban nuestros oídos, se escuchaban al otro lado de la puerta, sin esperar un minuto más, la cogimos por los brazos y la sacamos a la fuerza, con una mano la agarrábamos y con la otra íbamos golpeando a los zombies que se nos cruzaban, al final, misión cumplida y Ágata fue entregada al detective García.
Nos dirigimos hacia el check in, lugar donde se celebraría la escena final y pudimos ver cómo los ganadores trajeron a Ágata en el hummer acompañados de soldados de WRG. Según bajaron del vehículo, una horda de zombies se dirigieron hacia ellos, pero los soldados no dudaron en aniquilarlos rápidamente, atravesando por encima de esos cuerpos que yacían en el suelo avanzaron hasta el interior del recinto, donde los ganadores recibieron su recompensa.